Sabemos que la violencia en el fútbol es un fenómeno frecuente. La conducta del hincha es un modo de ser que imita al hombre primitivo que de la misma manera se defendía de las fieras o de sus enemigos congéneres, con la diferencia que ellos protegían sus vidas y los concurrentes a las canchas sólo defienden una camiseta.
Y entonces la pregunta es...¿Qué hacer para superar la cultura de violencia que predomina en nuestra sociedad? Primero, hay que tratar de explicar por qué se dan estas conductas patológicas; y cómo es que determinados grupos de jóvenes aparentemente "normales" se deshumanizan.
Esta cultura de desvalores atraviesa todas las clases sociales y se da en todos los estadios deportivos: no solo en el fútbol metropolitano, también en las regiones.
El campeonato de la Copa Perú y de segunda categoría es un muestrario semanal de grescas. Y cuando se trata de un encuentro entre dos clubes importantes, como es el caso de un clásico, desde una semana antes, irresponsablemente, algunos dirigentes, jugadores, entrenadores y periodistas preparan la atmósfera violentista marqueteando que "será un partido a muerte" (interesados en llenar el estadio para abultar la taquilla para la repartija).
Y en muchos casos la retórica de los titulares periodísticos es fiel reflejo de la retórica de la hinchada (agresiones verbales) y no una descripción verídica de lo que se espera del espectáculo; de alguna manera, indirectamente, se confabulan con los hinchas para crear un ambiente de peligro físico, destrucción de la propiedad privada, con derramamiento de sangre y muerte. Se trata de vender más periódicos, tener más auditores o televidentes.

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